miércoles 29 de noviembre de 2006

“En arca abierta hasta el justo peca”

Debemos participar en los asuntos de interés público.

José Carlos Zamora

Debido a la falta de instrumentos eficaces y a la ausencia de voluntad política para combatir la corrupción, se podría decir que las arcas de nuestro país se encuentran abiertas, pero para fortuna en el horizonte se vislumbra la posibilidad de un cambio radical. El sábado 18 de noviembre finalizó con éxito la XII Conferencia Mundial Anticorrupción de Transparencia Internacional. Este evento reunió a expertos y profesionales de 115 países, así como a gobernantes de la región. La conferencia fue un éxito ya que culminó con la publicación de una importante declaración que traza el plan de acción para combatir la corrupción en los próximos años.

Si esta iniciativa pasa de ser una mera declaración retórica y se transforma en un verdadero compromiso que se refleje en acciones, tales como la ejecución de las convenciones internacionales anticorrupción vigentes, en el desarrollo e implementación de una buena y efectiva ley de libre acceso a la información, en un sistema que haga más claro para toda la población la forma en la que se invierten y se gastan los fondos públicos, y en la creación de un ente fiscalizador del Estado verdaderamente independiente de los otros poderes estatales –especialmente con independencia absoluta del Ejecutivo– quien sigue siendo hasta hoy quien nombra al Contralor de Cuentas de la Nación.

Si esta declaración se traduce en reformas concretas, se podrá contar con un marco de transparencia que reducirá de manera sustancial la corrupción en las futuras administraciones. Esta conferencia fue de vital importancia, pues fue propicia para comprometer a los gobiernos de turno a promulgar nuevas leyes de libre acceso a la información, a rendir cuentas y a fomentar la transparencia en todas las instituciones del Estado. La implementación real de esta declaración hará posible dejar a los siguientes gobiernos con las manos atadas, evitando así la discrecionalidad, la arbitrariedad y la confidencialidad en el gasto público y en las demás actuaciones del Estado. La administración de turno aún está a tiempo para dejar este legado de transparencia a nuestra nación.

Pero también es importante reconocer que todos estos cambios no son solamente responsabilidad del Estado. Estos cambios y este compromiso anticorrupción también nos corresponde a todos nosotros como sociedad civil. Con el fin de alcanzar la transparencia en las funciones públicas, el Estado debe construir, promocionar y fomentar el derecho al acceso a la información, para así permitir una mayor participación ciudadana en la esfera pública. Pero nosotros como sociedad civil, como ciudadanos, debemos participar activamente en los asuntos de interés público y asumir la responsabilidad de ser fiscalizadores constantes de todos aquellos que ejercen las funciones públicas.

Únicamente con la participación política activa de la sociedad civil, lograremos tener una sociedad más abierta y transparente y alcanzar una verdadera democracia participativa. Con el establecimiento de una ley de libre acceso a la información pública vamos a contar con información amplia, veraz, actualizada y completa sobre los asuntos de interés público, lo que nos permitirá ejercer de una mejor manera los derechos previstos en nuestra Constitución, así como obligar a nuestros gobernantes a obedecer las leyes que juraron cumplir y a exigirles una transparente rendición de cuentas. Las reformas para desarrollar y fomentar la transparencia, el control y la fiscalización ciudadana reducirán la corrupción y permitirán cerrar esa arca que ha estado abierta desde tiempos inmemoriales y ha sido propicia para el enriquecimiento ilícito de políticos, funcionarios y dignatarios sinvergüenzas.

miércoles 1 de noviembre de 2006

“Dime con quién andas...”

Es triste darse cuenta de este tipo de hechos.

José Carlos Zamora

Casi siempre he creído que el Parlamento Centroamericano (Parlacen) no es nada más que una entidad creada por gobernantes corruptos para seguir viviendo a costillas de sus pueblos al convertirse en ex gobernantes.

Confieso que algunas veces he tratado de ser positivo, de confiar en nuestras instituciones y creer que la existencia de esta organización verdaderamente tiene algún sentido o finalidad, dándole así el beneficio de la duda a algunos de los integrantes de dicho organismo y queriendo creer que existen honrosas excepciones dentro de la colección de ex mandatarios deshonestos e inmorales con los que dicha entidad cuenta.

Hoy me veo obligado a reconocer nuevamente lo obvio, el Parlacen es exactamente lo que siempre he pensado que es: un nido de ex mandatarios corruptos y oportunistas a los que no les bastó un período en el poder para atracar el erario a su antojo.

Me parece inconcebible que en dicho organismo esté participando nuevamente uno de los ex gobernantes más nefastos, inescrupulosos, corruptos y prepotentes de la historia política de Guatemala. Un verdadero delincuente, que no solamente tiene el cuero para aparecer nuevamente en un lugar público, sino que además tiene el descaro de reclamar los salarios no devengados durante su estadía en prisión, siendo este último el único lugar donde tal vez le corresponda estar presidiendo algún tipo de comisión, aunque con la eliminación del Comité de Orden y Disciplina de Pavón reconozco que deben de haber quedado frustradas sus pretensiones a cualquier tipo de cargo en dicho Comité.

Es triste darse cuenta de este tipo de hechos y darse cuenta que algunas instituciones tienen entre sus dirigentes a ex convictos que han atentado contra la patria. Como sociedad civil debemos presionar a nuestras instituciones para que se conviertan en organismos transparentes, integrados por profesionales honrados, que busquen el interés público y no el personal. Por estadistas, diplomáticos y tecnócratas honorables comprometidos con el pueblo y no con llenarse los bolsillos con el dinero de los contribuyentes. Las instituciones mismas deberían preocuparse por autorregularse, autodepurarse y no permitir que en ellas participen gentes corruptas o ex presidiarios como es el caso específico de Reyes López.

Para cerrar no me queda nada más que decirle a los demás miembros del Parlacen: “Dime con quién andas y te diré quién eres”.