miércoles 1 de noviembre de 2006

“Dime con quién andas...”

Es triste darse cuenta de este tipo de hechos.

José Carlos Zamora

Casi siempre he creído que el Parlamento Centroamericano (Parlacen) no es nada más que una entidad creada por gobernantes corruptos para seguir viviendo a costillas de sus pueblos al convertirse en ex gobernantes.

Confieso que algunas veces he tratado de ser positivo, de confiar en nuestras instituciones y creer que la existencia de esta organización verdaderamente tiene algún sentido o finalidad, dándole así el beneficio de la duda a algunos de los integrantes de dicho organismo y queriendo creer que existen honrosas excepciones dentro de la colección de ex mandatarios deshonestos e inmorales con los que dicha entidad cuenta.

Hoy me veo obligado a reconocer nuevamente lo obvio, el Parlacen es exactamente lo que siempre he pensado que es: un nido de ex mandatarios corruptos y oportunistas a los que no les bastó un período en el poder para atracar el erario a su antojo.

Me parece inconcebible que en dicho organismo esté participando nuevamente uno de los ex gobernantes más nefastos, inescrupulosos, corruptos y prepotentes de la historia política de Guatemala. Un verdadero delincuente, que no solamente tiene el cuero para aparecer nuevamente en un lugar público, sino que además tiene el descaro de reclamar los salarios no devengados durante su estadía en prisión, siendo este último el único lugar donde tal vez le corresponda estar presidiendo algún tipo de comisión, aunque con la eliminación del Comité de Orden y Disciplina de Pavón reconozco que deben de haber quedado frustradas sus pretensiones a cualquier tipo de cargo en dicho Comité.

Es triste darse cuenta de este tipo de hechos y darse cuenta que algunas instituciones tienen entre sus dirigentes a ex convictos que han atentado contra la patria. Como sociedad civil debemos presionar a nuestras instituciones para que se conviertan en organismos transparentes, integrados por profesionales honrados, que busquen el interés público y no el personal. Por estadistas, diplomáticos y tecnócratas honorables comprometidos con el pueblo y no con llenarse los bolsillos con el dinero de los contribuyentes. Las instituciones mismas deberían preocuparse por autorregularse, autodepurarse y no permitir que en ellas participen gentes corruptas o ex presidiarios como es el caso específico de Reyes López.

Para cerrar no me queda nada más que decirle a los demás miembros del Parlacen: “Dime con quién andas y te diré quién eres”.

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