Gobernar es responsabilidad de todos Recordémosle al Estado que es él, el que depende de nosotros y no nosotros de él.
José Carlos Zamora
La participación en la política, en el gobierno, en la esfera pública es responsabilidad de todos los ciudadanos y no solamente de los politiqueros tradicionales. La responsabilidad de un ciudadano no se limita a votar cada cuatro años, pagar sus impuestos y dejar que aquellas personas a las que eligió manejen la cosa pública a su antojo.
La ciudadanía tiene obligaciones serias que van más allá de nuestra costumbre ancestral de quejarnos pasivamente cuando nos damos cuenta de los malos resultados, de los abusos y atropellos de la administración de turno. La concepción equivocada relativa a nuestras obligaciones como sociedad civil, sumada a nuestra actitud pasiva, conformista y sumisa frente a nuestros gobernantes han tenido como consecuencia que se tomen decisiones políticas en nuestro nombre que en lugar de velar por nuestros intereses y el bien común responden únicamente a los intereses personales o partidarios de nuestros gobernantes.
Es hora de cambiar nuestra cultura política y hacerle frente a las responsabilidades que tenemos como sociedad civil. Es el momento de reconocer que además de votar y pagar impuestos debemos participar activamente en la vida pública del país. Debemos desarrollar una conciencia política que nos permita, por un lado, reconocer el bien común y, por otro, a desarrollar múltiples estrategias, mecanismos y canales para influir en que nuestros gobernantes lo persigan con convicción y éxito.
Para influir con vigor en nuestros gobernantes debemos crear y participar en asociaciones civiles de distinta índole que le den más fuerza a nuestras voces. Debemos de investigar, estudiar y cuestionar las actuaciones del Estado. Debemos de manifestar pacíficamente cuando algo o alguien no nos parezca y expresar a través de los medios de prensa nuestra opinión, exigiendo cuentas y denunciando el abuso de poder, la corrupción o el mal manejo de los fondos públicos. Estas son solamente algunas de las cosas que nos corresponde hacer constantemente para limitar el poder público y fortalecer e institucionalizar una verdadera democracia participativa.
En el año que se aproxima organicémonos como sociedad civil y participemos activamente en el establecimiento de una democracia institucional. Asegurémonos que nuestros representantes velen por nuestros intereses y por el bien común. Unámonos todos para controlar y exigirle cuentas al gobierno y a nuestros funcionarios. Obliguémoslos a actuar con honestidad e invertir nuestros impuestos como corresponde. Retomemos el control de nuestro país y recordémosle al Estado que es él, el que depende de nosotros y no nosotros de él.
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