sábado 17 de marzo de 2007

El que a hierro mata a hierro muere.

Todo como consecuencia de actuar al margen de la ley.

José Carlos Zamora

Empiezo aclarando que el título de mi columna no es una amenaza. Hago esta aclaración por aquello de las malas interpretaciones y para evitar las denuncias o querellas frívolas e impertinentes en mi contra, como las que fueron presentadas por los hermanos Benítez en contra de José Rubén Zamora y Carolina Alpírez por parte de gente que es verdaderamente ignorante o verdaderamente descarada – la verdad es que mi inclino más por la segunda opción, aunque con esta gente uno nunca sabe. Aprovecho también para darle a conocer a los que no sepan que los delitos de calumnia, injuria y difamación también se encuentran tipificados en nuestro código penal y del mismo modo que otros actos delictivos conllevan una pena de prisión.

Los hermanos Benítez fueron adoptados por los podridos sistemas paralelos de seguridad del Estado para llevar a cabo sus campañas de limpieza social –campañas con la que seguramente han perseguido y asesinado miles de presuntos delincuentes sin respetar el debido proceso, es decir sin respetar el derecho de toda persona de ser citado, oído y vencido en juicio ante un tribunal preestablecido y competente. Estos individuos seguramente creyendo que apoyaban la seguridad ciudadana se pasaron de la raya en sus actuaciones como asesores de la Policía Nacional Civil (PNC) y se convirtieron en presuntos criminales, iguales o peores de los que creían perseguir.

Hoy son ellos los perseguidos por los que en algún momento ellos persiguieron, todo como consecuencia de actuar al margen de la ley. Y por actuar al margen de la ley estuvieron a punto de que se les aplicara el viejo y conocido refrán que dice: “el que a hierro mata, a hierro muere.”

Aunque personalmente me parece inmoral y totalmente condenable su posible participación en algunos de los miles de asesinatos extrajudiciales que se han llevado cabo a diario en Guatemala durante los últimos años, les deseo lo mejor – en su caso especifico me refiero al debido proceso – del cual ellos arbitrariamente privaron a un sinnúmero de presuntos criminales y a criminales que cumplían su condena.

Por otro lado es vergonzoso que el Ministerio de Gobernación haya tenido este tipo de personas como asesores de la PNC y que el Director de la Policía tenga la desfachatez de defender sus actuaciones. También hay que decir que es igual de grave el supuesto hecho de que Gobernación desconociera de la participación de estos individuos en la PNC, que el de haberlo conocido. Es vital que se investiguen profundamente estos hechos, que se ponga a funcionar como se debe al Ministerio Público y al sistema Judicial para capturar y castigar a todos aquellos que sean responsables de tan deplorables hechos.

1 comentarios:

Ximena Ordónez dijo...

Excelente columna, Jose. Me parece que sería pertinente agregar que precisamente el hecho que Gobernación y PNC tuvieran a estos "asesores" hecha mucha luz sobre el verdadero modo de funcionamiento de estas instituciones en particular. Especialmente si osan defenderlos. Toca ahora escudrinar qué hay detrás de esa defensa...