miércoles 22 de agosto de 2007

Era de la Interdependencia

“Inherentemente desigual e inestable.”

José Carlos Zamora

La mayoría de la gente diría que el siglo XXI es la era de la globalización. Un periodo histórico que consiste en la integración de las distintas economías nacionales para formar un solo mercado mundial.

La globalización conlleva una connotación profundamente económica y se refiere particularmente a los efectos mundiales del comercio internacional – a los flujos de capital, a la desregulación y a la liberalización de los mercados nacionales que permiten el libre comercio – es decir al flujo libre de productos e inversiones con mínimos aranceles o sin ellos entre todos los países del mundo o entre unos y otros en bloque.

Ver el mundo en el que vivimos simplemente desde una perspectiva económica va en detrimento de la humanidad, los países, las sociedades y en general de todas las personas que habitamos el planeta.

Aunque es cierto que nos encontramos en una época en la que se han ido eliminando las fronteras y se ha ido permitiendo cada día más el libre comercio, es necesario que comprendamos que más que vivir en una era de globalización, vivimos en una era de interdependencia.

La interdependencia va más allá de la economía y se refiere también a la cultura, las comunicaciones, los viajes, la migración, la política, la guerra y la paz. La interdependencia significa que en un mundo en el que todos estamos conectados, no podemos escapar los unos de los otros. Todos dependemos de los demás y lo que haga cada uno de nosotros tiene consecuencias globales, las que aunque no nos demos cuenta afectan a cada miembro de nuestra aldea global.

Debemos reconocer que esta época de la interdependencia es inherentemente desigual e instable. La mitad del mundo vive con menos de dos dólares al día. 1000 millones de personas con menos de un dólar diario. 1000 millones de personas no tienen acceso a agua potable y 500 millones no tienen acceso a condiciones sanitarias mínimas. 130 millones de niños nunca han ido a la escuela y este año el 25 por ciento de todas las muertes en el mundo serán por VIH/SIDA, tuberculosis, malaria, y aguas negras, más que todo cólera, disentería y diarrea. Enfermedades que afectarán más que a nadie a la población de niños menores de cinco años. La mitad de la población del mundo se encuentra rezagada debido a la falta de educación, salud y oportunidades.

Es por esto que las naciones deben construir un mundo más integrado, de más acuerdos, cooperación, alianzas y menos enemistades. Un mundo que junto con la competitividad logre una mayor integración a través de un conjunto de principios y valores como la dignidad, la colaboración, la competencia, la pluralidad, libertad y la tolerancia. Un mundo donde además de compartir ciertos valores fundamentales, compartamos beneficios y responsabilidades.

La sociedad civil tiene hoy más que nunca el poder para colaborar, promover e impulsar esta integración a través de grupos no gubernamentales en América, India y África. Organizaciones no gubernamentales y gente que se esta poniendo a trabajar en conjunto para mover el mundo en una dirección positiva.

Nunca antes había tenido la sociedad civil tanto poder a su alcance para combatir la pobreza, las enfermedades y crear oportunidades a nivel global y local. Y porque tenemos ese poder, tenemos la obligación moral para utilizarlo e ir en busca del bien común, encaminando así la aldea global en un rumbo positivo.

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