miércoles 14 de noviembre de 2007

El rescate del lago de Amatitlán

“Un esfuerzo mal planificado.”

José Carlos Zamora

Las dificultades que aquejan a nuestro país se deben a la falta de políticas planificadas. A la falta de estrategias dirigidas a eliminar nuestros problemas de raíz. Por lo general buscamos soluciones a corto plazo en lugar de resolver los problemas de fondo.

Es importante que la nueva administración reconozca este defecto y haga a un lado nuestra cultura chapucera. Esa cultura que nos conduce a poner parches y a hacer miles de reparaciones temporales o superficiales a problemas que más temprano que tarde veremos estallar.

Un claro ejemplo de este fenómeno son los esfuerzos que se están llevando a cabo para rescatar el lago de Amatitlán. La Autoridad para el Manejo Sustentable del lago de Amatitlán (Amsa) ha invertido más de Q. 60 millones en un megaproyecto que tiene como meta la rehabilitación del lago. Los fondos se han utilizado para la construcción de dos plantas de tratamiento de aguas, para la construcción de una laguneta para limpiar el agua proveniente del río Villalobos, para la introducción al lago de bacterias que consumen los químicos contaminantes y para la instalación de biobardas y 22 aireadores para oxigenar el agua.

Para la siguiente fase Amsa cuenta con un crédito por Q. 53.9 millones con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para construir una planta más de tratamiento de aguas, una planta de reciclaje y 60 diques que servirán para la limpieza del lago utilizando el mismo método.

No cabe duda que estos esfuerzos son importantes, pero más importante que la purificación del agua contaminada es la creación de una estrategia bien definida para eliminar la causa del problema que son las más de 50 camionadas de basura que se sacan a diario de la desembocadura del río Villalobos y que alimentan al lago con 100 mil metros cúbicos de agua contaminada con plomo, arsénico, cianuro, basura, arenas y minerales pesados generadas por las 960 industrias que tiran sus aguas negras al Villalobos.

El megaproyecto para el rescate del lago debe consistir en asegurarse a través de legislación, multas e incentivos fiscales que las 960 industrias generadoras de polución purifiquen y den el tratamiento necesario a sus deshechos, para así evitar la contaminación de la única fuente de agua con la que cuenta el área metropolitana. Dentro del plan también se podría indemnizar a dichas industrias para que transfieran sus plantas a un lugar donde además de tratar sus deshechos, los mismos tengan un menor impacto en el ambiente.

En este y otros temas que tendrá enfrentar la nueva administración lo más importante será que se combatan y eliminen las causas de nuestros problemas y no los efectos. De lo contrario solo estaremos gastando recursos sin obtener ningún resultado.

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