miércoles 28 de marzo de 2007

Consolidar la democracia es responsabilidad de todos.

"El futuro de nuestro país está en nuestras manos."


José Carlos Zamora

La historia ha demostrado que la democracia –el gobierno del pueblo– con sus atributos y sus deficiencias es el mejor sistema político que puede adoptar una sociedad para lograr el desarrollo integral de todos sus miembros e ir en busca del bien común.

Es el único sistema en el que las personas que lo integran tienen la posibilidad de influir abiertamente en el proceso de toma de decisiones con legitimidad a través de mecanismos de participación directa e indirecta. Quizás el mayor atributo de este tipo de organización social es que en él todos sus miembros son libres e iguales ante la ley.

Ahora bien, la transición de sistemas políticos autoritarios al sistema democrático no es automática. La misma requiere del transcurso de varios años y en la mayoría de casos incluso décadas, en las que los países y sus sociedades deben evitar los abusos de poder, la corrupción y desarrollar instituciones y legislación que sirva de base para cimentar un real y legitimo Estado de derecho que permita la participación activa de la sociedad civil, el respeto a los derechos humanos, el acceso a la justicia y la aplicación de la ley a todos por igual. De todo esto se deriva la seguridad jurídica y ciudadana que a su vez permite el desarrollo integral de todos y de la nación.

Guatemala inició su período de democratización o transición política en 1985 y desde entonces hemos logrado grandes avances, pero no hemos logrado la consolidación de la democracia. Después de 22 años de transición seguimos en una democracia blanda o inconclusa que ha hecho que todos en mayor o menor grado perdamos fe en el sistema.

Pero el hecho de aún no haber consolidado nuestra democracia no es culpa solo de aquellos que elegimos para administrar la cosa pública, es culpa de todos. Error de todos por nuestra falta de participación y por no promover la democracia activamente. Por creer que basta con ir a votar cada cuatro años para luego criticar y renegar pasivamente hasta las siguientes elecciones. Por no exigir planes de gobierno concretos, su implementación y continuidad. Por no demandar el desarrollo de instituciones de seguridad y de justicia. Por no exigir el fortalecimiento y la democratización de los partidos políticos, cambios estructurales en nuestra administración pública, en el Congreso y en el Ejército. Y por seguir permitiendo el abuso de los derechos humanos y la falta de leyes de libre acceso a la información que permitan el escrutinio y la transparencia de la cosa pública.

La única forma en la que lograremos consolidar nuestra democracia es comprometiéndonos a promoverla, participando activamente y exigiendo cambios a nuestro sistema actual. No olvidemos que lo que ocurre en nuestro país es nuestra responsabilidad y que el futuro del mismo está en nuestras manos.

miércoles 21 de marzo de 2007

Mejorar nuestro sistema electoral

Pedir más, para obtener más.

José Carlos Zamora

En los próximos meses veremos cómo se desarrollan las distintas campañas políticas de cada partido y sus candidatos. No faltarán las cancioncitas publicitarias, los anuncios, las calcomanías, las banderillas en los semáforos y los discursos con los que los aspirantes a la Presidencia buscarán situarse en el imaginario del electorado para asegurar votos el día que todos acudamos a las urnas. Tampoco faltarán las promesas vacías, la demagogia y la politiquería sin fundamento y sin planes de gobierno claros y concretos.

No debemos permitir que las campañas que se lleven a cabo durante este período electoral se limiten a lo anteriormente descrito. Es de vital importancia para nosotros y para nuestro país que exijamos que todos los candidatos que aspiren seriamente a cualquier cargo público lo demuestren con planes de gobierno bien definidos y con factibilidad de ser implementados. Políticas públicas concretas que establezcan cómo se superarán los retos que enfrentan Guatemala y sus ciudadanos.

Cualquier candidato serio debe tener un plan de gobierno en el que como mínimo se dé respuesta a los problemas de seguridad, educación, salud, desarrollo económico y erradicación de la pobreza. Además debe estar ligado a una política fiscal equitativa, pero sobre todo a un estricto sistema de recaudación.

Por su parte, los partidos –en lugar de jugar el papel de máquinas electorales cada cuatro años – deberían reconocer la importancia de transformarse en instituciones serias que cumplan con su función de fortalecer la democracia y que se preocupen por desarrollar en conjunto con sus candidatos programas de gobierno que vayan más allá del siguiente ciclo electoral, más allá de una campaña política de cuatro años y se enfoquen en desarrollar cambios que, aunque no les aseguren votos en las siguientes elecciones, garanticen un mejor porvenir para Guatemala y las próximas generaciones.

Este cambio de mentalidad no lo harán los partidos ni los candidatos por su cuenta. Por esta razón es tan importante que exijamos que se hagan reformas a los partidos políticos y que en el corto plazo demandemos de todos los candidatos planes de gobierno concretos, los cuales podamos estudiar y discutir antes de emitir nuestro voto. Urge modificar nuestros hábitos electorales. Es nuestra responsabilidad promover y exigir cambios.

sábado 17 de marzo de 2007

El que a hierro mata a hierro muere.

Todo como consecuencia de actuar al margen de la ley.

José Carlos Zamora

Empiezo aclarando que el título de mi columna no es una amenaza. Hago esta aclaración por aquello de las malas interpretaciones y para evitar las denuncias o querellas frívolas e impertinentes en mi contra, como las que fueron presentadas por los hermanos Benítez en contra de José Rubén Zamora y Carolina Alpírez por parte de gente que es verdaderamente ignorante o verdaderamente descarada – la verdad es que mi inclino más por la segunda opción, aunque con esta gente uno nunca sabe. Aprovecho también para darle a conocer a los que no sepan que los delitos de calumnia, injuria y difamación también se encuentran tipificados en nuestro código penal y del mismo modo que otros actos delictivos conllevan una pena de prisión.

Los hermanos Benítez fueron adoptados por los podridos sistemas paralelos de seguridad del Estado para llevar a cabo sus campañas de limpieza social –campañas con la que seguramente han perseguido y asesinado miles de presuntos delincuentes sin respetar el debido proceso, es decir sin respetar el derecho de toda persona de ser citado, oído y vencido en juicio ante un tribunal preestablecido y competente. Estos individuos seguramente creyendo que apoyaban la seguridad ciudadana se pasaron de la raya en sus actuaciones como asesores de la Policía Nacional Civil (PNC) y se convirtieron en presuntos criminales, iguales o peores de los que creían perseguir.

Hoy son ellos los perseguidos por los que en algún momento ellos persiguieron, todo como consecuencia de actuar al margen de la ley. Y por actuar al margen de la ley estuvieron a punto de que se les aplicara el viejo y conocido refrán que dice: “el que a hierro mata, a hierro muere.”

Aunque personalmente me parece inmoral y totalmente condenable su posible participación en algunos de los miles de asesinatos extrajudiciales que se han llevado cabo a diario en Guatemala durante los últimos años, les deseo lo mejor – en su caso especifico me refiero al debido proceso – del cual ellos arbitrariamente privaron a un sinnúmero de presuntos criminales y a criminales que cumplían su condena.

Por otro lado es vergonzoso que el Ministerio de Gobernación haya tenido este tipo de personas como asesores de la PNC y que el Director de la Policía tenga la desfachatez de defender sus actuaciones. También hay que decir que es igual de grave el supuesto hecho de que Gobernación desconociera de la participación de estos individuos en la PNC, que el de haberlo conocido. Es vital que se investiguen profundamente estos hechos, que se ponga a funcionar como se debe al Ministerio Público y al sistema Judicial para capturar y castigar a todos aquellos que sean responsables de tan deplorables hechos.

miércoles 14 de marzo de 2007

¿Se puede evitar el calentamiento?

Todos podemos contribuir a reducir las emisiones de carbono.

José Carlos Zamora

El calentamiento global es un tema ignorado por los países desarrollados, especialmente por Estados Unidos, ya que afrontarlo significaría grandes pérdidas en su industria del carbón, del petróleo y automotriz. Por otro lado, en los países en vías de desarrollo, como el nuestro, vemos el problema distante, ajeno y fuera de nuestra competencia.

Existe suficiente evidencia científica para demostrar que los cambios climáticos que estamos sufriendo son producto del efecto invernadero causado especialmente por las altas emisiones de carbono que producimos, y que proteger nuestro medio ambiente es responsabilidad de todos.

Estos cambios nos afectan a todos, pero no por igual, sino que tienen y tendrán sus peores consecuencias en los países con menos recursos, ya que estos serán los más afectados por los huracanes, las sequías, la falta de agua potable y las hambrunas.

El calentamiento global representa una amenaza seria para nuestro planeta tal y como lo demostró el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Este año, el Panel determinó que las temperaturas van a ser cada vez más altas, que el nivel de los océanos subirá, el hielo del Ártico se derretirá, las tormentas tropicales serán cada vez más fuertes y tanto las estaciones de verano como las de invierno serán cada vez más marcadas e insoportables y, en consecuencia, causarán la muerte de gran parte de la población de nuestro planeta.

Japón y Europa se han comprometido a reducir la polución que generan ratificando el Protocolo de Kyoto, enmienda al tratado internacional sobre cambio climático, con la cual se le asignan límites obligatorios a las emisiones de sus industrias. Pero los países que más contaminan se rehúsan a ratificar la enmienda creyendo que la misma afectará a sus industrias, su progreso y sus economías. Lo que no nos damos cuenta es que en un planeta deteriorado tampoco habrá progreso.

Pero de no ratificarla deberían buscar nuevas fuentes de energía, deshacerse de cualquier tipo de tecnología que funcione con carbón, utilizar menos combustibles fósiles y otorgar incentivos para que los productores inviertan en equipos industriales que protejan el ambiente, o bien que las industrias contaminadoras sean gravadas por sus emisiones.

En lo que esto ocurre o mientras se desarrollan nuevas tecnologías para contrarrestar la contaminación que producimos, usted y yo podemos ser parte de la solución haciendo pequeños cambios que reducirán las emisiones de dióxido de carbono en nuestro planeta. Entre las cosas que podemos hacer están las siguientes: utilicemos bombillas fluorescentes, consumamos la menor cantidad de combustible posible, reciclemos, apaguemos y desconectemos los aparatos eléctricos que no estamos utilizando y plantemos por lo menos un árbol por cada miembro de nuestra familia. Estas medidas aunque son mínimas, representarán un ahorro en su presupuesto personal o familiar y al mismo tiempo jugarán un papel vital en lo que debe ser nuestro esfuerzo por detener el calentamiento global.

miércoles 7 de marzo de 2007

Sobre la puntualidad y los estereotipos negativos

"Empecemos por dejar nuestra horrible, mala y dañina costumbre de llegar tarde."

José Carlos Zamora

En el mundo entero los latinoamericanos tenemos fama de ser impuntuales y muchas veces con toda razón. Por supuesto esta debilidad tampoco es la regla, pero es importante que intentemos no favorecer los estereotipos negativos.

La impuntualidad no afecta únicamente nuestra imagen internacional y las relaciones o negocios que podamos tener en el extranjero, sino que también tiene consecuencias que se reflejan en la economía y la productividad de nuestros países.

La semana pasada en Lima, Perú, grupos de la sociedad civil en alianza con el Gobierno lanzaron una campaña llamada La Hora sin Demora, con la cual desean implementar una política a favor de la puntualidad. El jueves 1 de marzo al mediodía, los campanarios del centro histórico de la ciudad sonaban al unísono junto con sirenas y una lluvia de confeti. A esa misma hora todos los ciudadanos sincronizaron su reloj y emprendieron un compromiso, más que todo personal con la puntualidad y el respeto al tiempo de los demás. El presidente Alan García se presentó media hora tarde a la conferencia de prensa en la que se dio conocer la nueva iniciativa.

Hecho irónico que no deja de dar risa y de demostrar que pareciera que vivimos en el realismo mágico de García Márquez. Pero que según muchos peruanos fue media hora antes de lo habitual, ya que en Perú por lo general se suele llegar a las citas con una hora de atraso. No cabe duda de que sería bueno que todos fuéramos puntuales, pero para lograrlo necesitamos más que políticas, necesitamos voluntad, disciplina y aceptar que muchas veces tenemos el defecto de la impuntualidad.

Vivimos en países con problemas, pero con un gran potencial y sería un buen primer paso corregir el rumbo empezando por cambiar nuestro mal hábito de la impuntualidad. Este cambio está a la mano de todos, ¡así que cambiemos, muchá! Seamos más productivos, saquemos adelante a Guatemala y empecemos por dejar atrás nuestra horrible, mala y dañina costumbre de llegar tarde. Seamos más responsables y póngamele fin a “la hora chapina”.