La CICIG Una necesidad, no una causa ideológica
José Carlos Zamora
Distintos grupos han hecho hasta lo imposible por obstaculizar y hacer que la creación de la Comisión Internacional contra la impunidad en Guatemala (CICIG) sea mal vista, controversial e indeseable. La oposición a la creación de la misma ha sido mal fundamentada y basada en la equivocada creencia que la CICIG representa un causa ideológica.
A través de la historia han existido causas fuertemente cargadas de ideología, tanto de derecha como de izquierda. Este no es el caso de la CICIG.
La institución de la CICIG, al igual que la de otros principios y valores universales como los derechos humanos, no busca beneficios para ningún grupo o filosofía política en particular, sino por el contrario busca el establecimiento de una entidad que persiga los principios fundamentales y valores universales de seguridad, paz y justicia.
La creación de la CICIG es necesaria para el fortalecimiento de nuestra democracia, nuestro sistema de justicia y nuestro estado de derecho.
Estableciendo una comisión seria, objetiva e imparcial para la investigación y persecución penal del crimen organizado, lograremos darle fin al ambiente de inseguridad en el que vivimos todos los guatemaltecos.
La creación de la CICIG es la oportunidad del Estado para cumplir con sus deberes principales de garantizarles a todos sus habitantes la vida, la libertad, la justicia, la paz y el desarrollo integral.
Únicamente cuando vivamos en un país donde nos sintamos seguros sobre nuestra integridad física, la de nuestra familia y nuestra propiedad podremos desarrollarnos integralmente, tal y como lo establece nuestra Constitución. Solo así viviremos dentro de un real y verdadero estado de derecho y conseguiremos el progreso de nuestra nación.
Debemos arrebatarle el control de nuestro país al crimen organizado. Este es el momento oportuno para hacerlo. Para esto es importante que abramos los ojos y, tanto nosotros la sociedad civil como la administración de turno y el Congreso, apoyemos en conjunto el establecimiento de la CICIG y reconozcamos que la creación de la misma es una necesidad y no una causa ideológica.



